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viernes, 28 de agosto de 2026

"AÑO 1839: PEDRO AZNAR, MARISCAL DE CAMPO DE LOS EJÉRCITOS NACIONALES".

GENTES, COSTUMBRES, TRADICIONES, FOLCLORE, HISTORIAS, PATRIMONIOS, Y PAISAJES DE LA PROVINCIAS DE ESPAÑA:

(Proyecto): "DATOS PARA LA HISTORIA DE ESPAÑA; PRIMERA GUERRA CARLISTA 1833-1840; FRENTES DE ARAGÓN, EBRO, CATALUÑA, MAESTRAZGO, CASTELLÓN, MORELLA".

"AÑO 1839: PEDRO AZNAR, MARISCAL DE CAMPO DE LOS EJÉRCITOS NACIONALES". 

Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL.... ("Las historias escritas que me acompañan, me ayudan a pensar, a imaginar, a vivir, y a experimentar un mundo de vidas muy diferentes a la mía". J.E.P.B. cronista histórico).

- (En homenaje a mi tierra, a mi país, a sus gentes, a sus memorias y a su historia).

INTRODUCCIÓN: Felicitación que han dirigido al mariscal de campo D. Pedro Aznar, coronel que fue del regimiento de Saboya, los oficiales (pelotas) del primer batallón del mismo cuerpo, dependientes del ejército de Cataluña.

EXPOSICIÓN DOCUMENTAL:

(Documento 1.º, fechado en el año 1839):  

- AÑO 1839: Gaceta de Madrid: núm. 1631, de 04/05/1839, páginas 2 a 3. NOTICIAS NACIONALES.= VALENCIA 22 de Abril. Nuestro corresponsal de Tarragona nos dirige la siguiente Felicitación que han dirigido al mariscal de campo D. Pedro Aznar, coronel que fue del regimiento de Saboya, los oficiales del primer batallón del mismo cuerpo, dependientes del ejército de Cataluña.

- Excmo. Sr.: Los infrascritos oficiales del primer batallón del regimiento infantería de Saboya, 6.° de línea, del que fue V. E. digno coronel, han leído con efusión y sentimiento, aunque tarde por hallarse en operaciones de campaña, la despedida de V. E. con motivo de haber sido elevado por S. M. al empleo de mariscal de campo de los ejércitos nacionales.

- Al despedirse V. E. ha dejado consignados en cortas y enérgicas líneas los sentimientos de su corazón con la franqueza que le es natural, la estimación que ha profesado siempre al cuerpo que mandaba, y los deseos de volver un día a hallarse entre las armas de Saboya.

- V. E. está fielmente correspondido. Los infrascritos responden a V. E. que tales son también sus ardientes votos, y ¡¡¡Ojalá los vean cumplidos!!! ¡¡¡¡Cómo no desearlo!!! ¿Pues qué, no han sido fieles testigos del ardor bizarro de V. E., de su buena fe, de su integridad, de su decisión y patriotismo, ora mandando como coronel del regimiento, ora como comandante general de esta provincia y cuarta división? ¿No han visto en V. E. uno de los buenos caudillos que combaten la tiranía, defendiendo noble y ardientemente el trono constitucional, y las libertades públicas? 

- Y no son solos los infrascritos los que pueden decirlo, concretándose únicamente a los servicios que V. E. ha prestado en este ejército. Lo dicen centenares de patriotas que como V. E. no pertenecen a ninguna pandilla, sino al partido grande, a la nación y al trono constitucional, patriotas que reconocen y admiran en V. E. tantas virtudes a la vez y muchas familias como las que encerraba el fuerte de Mora de Ebro y sus valerosos defensores, a quienes el arrojo y decisión de V. E. salvaron tan oportunamente de una muerte cierta con el paso atrevido de llevar las armas de la división que mandaba a la derecha del Ebro, batiendo sobre la marcha la facción sitiadora. V. E. hizo más de lo posible en aquella brillante y peligrosa jornada. 

- Otras operaciones de alto interés y de compromiso cometidas a V. E. y que llevó a cabo con un puñado de valientes atravesando toda la provincia, pasando el Ebro por Mequinenza y tocando casi la línea del Aragón para lanzarse en un país todo enemigo, rechazando a este que le disputaba el paso, y socorrer a la desgraciada Gandesa, a aquel pueblo grande y heroico que se eleva sobre sus cenizas a la posteridad, a sus hijos los bravos numantinos de Cataluña. La salvación de Amposta, debida al arrojo de V. E. y de las tropas que en número insignificante hicieron frente a las armas de Cabrera que pasaban de 5000 con cinco piezas de artillería, y que habían puesto en peligro inminente a aquel pueblo intrépido y decidido. Allí admiró V. E. con entusiasmo el valor de la compañía de cazadores del batallón.

- Con razón les da V. E. el título de valientes. Nos llena de orgullo pertenecer a este cuerpo.

- Y si no visten hoy triste luto y sumidas están hoy en amargo llanto muchas familias de los bravos Nacionales de Reus cuando estos cooperaron con la división a la jornada de Prades, a V. E. lo deben y así lo reconocen; pues para salvarlos y las piezas de artillería de grueso calibre que conducían, a pesar de hallarse V. E. envuelto y aislado entre dos compromisos, acudió con la velocidad del rayo a su socorro, librándolos a beneficio de una marcha forzada en la noche de una muerte cierta y positiva; porque vanos hubieran sido los esfuerzos de aquellos libres ciudadanos distinguidos por su ardor bélico contra fuerzas triples enemigas.

- Y otras y otras operaciones de campaña, en las que sin gozar descanso un solo día, ha acreditado V. E. ostensiblemente su adhesión al trono constitucional de Isabel II y a las libertades públicas; sin que el furioso espíritu de partido, detractor siempre del mérito de los buenos y decididos jefes, haya podido mancillar con su torpe, cobarde, traidor, servil é intrigante manejo el honor de V. E.; ni empañar el lustre de sus antiguos servicios y méritos de guerra. 

- A despecho de ese mismo partido despreciable y de sus influencias despóticas triunfará la santa causa, y el nombre de V. E. ocupará un lugar distinguido entre sus más bizarros y leales defensores.

- V. E., aunque tarde, ha recibido por fin el justo premio de sus servicios; y los infrascritas felicitan a V. E. sincera y cordialmente: y si como dice V. E. en su despedida, donde vea valientes del ejército que en el campo de batalla llenan su deber con heroísmo, mirará en ellos a los soldados de Saboya, estos y sus oficiales cuando vean también descollar sobre sus bayonetas y espadas el brazo fuerte de un jefe decidido, granadero y general a un tiempo mismo, y cuya espada les guie al campo de la gloria, dirán con entusiasmo y envanecidos: Ved ahí el brazo y la espada de nuestro bravo coronel Aznar.

- Dígnese V. E. admitir benévolo nuestra felicitación y el débil bosquejo que hemos hecho de sus acciones de armas, como un testimonio auténtico de nuestra gratitud y de los sentimientos de respeto y consideración con que son de V. E. apasionados y obedientes súbditos Q. B. S. M. (que besan su mano):

- Por la clase de capitanes.= Cristóbal Moldero.= Rafael del Pino.

- Por la clase de tenientes.= Anselmo Jiménez.= José López Rivas.

- Por la clase de subtenientes.= Félix López Cano.= Celedonio Jiménez.

- Excmo. Sr. D. Pedro Aznar, Mariscal de Campo de los Ejércitos Nacionales. (Id.) (Debats.)

ADDENDA, ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN EMILIO PRADES):

BIBLIOGRAFIA, WEBGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES:

ARCHIVO FOTO-IMAGEN: 

Imágenes cedidas por J. E. Prades Bel. 

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