GENTES, COSTUMBRES, TRADICIONES, HISTORIAS, FOLCLORE, PATRIMONIOS, Y PAISAJES DE LAS PROVINCIAS DE ESPAÑA:
(Proyecto): MISCELÁNEA, EPISODIOS, Y DATOS PARA LA HISTORIA DE LA TERCERA GUERRA CARLISTA 1872-1876; FRENTES DE ARAGÓN, MAESTRAZGO, EBRO, CASTELLÓN, MORELLA Y VALENCIA".
"AÑO 1875, JULIO: LA BATALLA EN LAS RIBERAS DEL MONLLEÓ, TORRE LEANDRA Y SIERRA BRUSCA".
Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL.... ("Las historias escritas que me acompañan, me ayudan a pensar, a imaginar, a vivir, y a experimentar un mundo de vidas muy diferentes a la mía". J.E.P.B. cronista histórico).
- (En homenaje a mi tierra, a mi país, a sus gentes, a sus memorias y a su historia).
INTRODUCCIÓN, TEMÁTICA:
EXPOSICIÓN DOCUMENTAL:
(Documento oficial N.º 1, fechado en el año 1875):
- AÑO 1875: El Tiempo, periódico universal de la política. (Madrid.
1870). N.º 1930. Sábado 17/7/1875. PARTE DETALLADO DE LA ACCIÓN DE MONLLEÓ. EJÉRCITO DEL CENTRO.= Estado mayor general.= Excmo. señor: Por los diferentes despachos
dirigidos a V. E. desde que me encargué del mando de este ejército, y por la comunicación
que con esta fecha tengo el honor de dirigirle, conoce V. E. el plan de campaña
que me he propuesto seguir, por considerarle el más conveniente para pacificar
el territorio de los distritos de Aragón y Valencia.
- Consiste dicho plan, en primer término, en
reducir cuanto sea dable la zona en que puedan moverse y vivir las facciones,
haciendo que ésta sea la más pobre de recursos y alejada de las regiones
productoras de ambos distritos; arrebatar al enemigo sus puntos de apoyo y de
depósito, y perseguirle después sin tregua dentro de dicho terreno hasta
obligarle, por la buena combinación de las columnas y la fuerza de las armas, a
desistir de su empeño.
- Para lograr tan importantes fines, consideré conveniente
fortificar a Lucena y San Mateo, y asegurar un punto sobre cada una de las
poblaciones de Chelva y Alcora; con lo cual, y con una fuerza que
constantemente vigilen la segunda línea, se ha conseguido mi primer propósito
de limitar al terreno más montuoso del Maestrazgo las correrías de la facción.
- Hecho esto, era preciso apoderarse del principal
punto de apoyo que en el corazón de tan áspero terreno posee el carlismo, de
Cantavieja, que, por su especial posición, por las defensas que se han
construido desde el mes de Abril, constituyéndola en una verdadera plaza
fuerte, y hasta por sus tradiciones, es el centro de la insurrección en estas
provincias.
- Á este fin se han dirigido todas mis
disposiciones con las fuerzas confiadas a mi dirección y cuidado, y a este fin
también responden las operaciones llevadas a cabo en este ejército desde que me
fue confiado su honroso mando.
- Para llevar a ejecución este pensamiento, era preciso
hacer concurrir a un plan preconcebido y meditado todas o la mayor parte de las
fuerzas en operaciones, porque el enemigo, conocedor de él, había de tratar de
oponerse con todas las suyas, bien concentrándolas, o, como ha sucedido, presentando
un núcleo considerable frente a cada una de nuestras divisiones en posiciones a
propósito para impedir el movimiento general que les había ordenado, y que se
ha llevado a cima con éxito completo.
- La victoria conseguida por el general Salamanca en
Domeño el día 25 con la brigada Sequera sobre los batallones de Adelantado;
el encuentro subsiguiente de la retaguardia de éstos
por la brigada Borrero en Rubielos el 29; la del general Weyler sobre Gamundi y
Boet en el Carrascal de Tronchón el 30; la del general Montenegro el mismo día (30)
sobre las facciones valencianas en la Muela de Chert, y la alcanzada por la
división Esteban, bajo mi inmediata dirección, el 29 en el paso del rio
Monlleó, son la prueba más evidente de la precisión con que por todos han sido
cumplidas mis instrucciones; así, pues, si fuese posible hacer abstracción de
las distancias que separaban a dichas fuerzas en los momentos de combatir, no
vacilaría en considerar al conjunto de las acciones libradas por la mayor parte
de las fuerzas de este ejército como una sola acción, en que sucesiva y metódicamente
han sido batidas las más importantes del enemigo, alcanzando sobre estas
señaladas ventajas, y principalmente la de abrir todos los caminos que conducen
a Cantavieja, entregada ya a la suerte de su propia defensa.
- Así reseñada la situación de las cosas al dar principio
las operaciones activas de este ejército, voy a cumplir el grato deber de dar
cuenta detallada de la acción ocurrida el 29 del mes último en el paso del rio
Monlleó, entre la facción mandada personalmente por el jefe carlista Dorregaray
y la cuarta división de este ejército, bajo mi inmediata dirección.
- Conocida por mí en Lucena el día 28 la situación
de Dorregaray en Víllafranca del Cid, resolví marchar a su encuentro, aunque
ignoraba si se hallaría al frente de los cuatro batallones escogidos que
ordinariamente operan a sus órdenes, o si se le habrían unido ya las fuerzas de
Adelantado y Gamundi, como era posible.
- Marché a pernoctar a Vistabella, y ninguna
noticia adquirí que ampliase o modificase las anteriormente recibidas; dando en
su consecuencia las órdenes para continuar el movimiento al día siguiente, después
de oír misa de campaña a la salida del pueblo (de Vistabella) en orden de
marcha.
- El terreno que media entre Vistabella y
Villafranca del Cid es llano y en descenso suave en su primer tercio; sigue una
bajada rápida y áspera al rio Monlleó; continúa después del paso de éste
subiendo violentamente durante hora y media por un barranco escarpadísimo y
dominado por inaccesibles alturas en tos flancos, y al terminar esta subida se
desemboca en un terreno de pendientes más suaves, cubierto de bosque claro y de
cercas de piedra seca de un metro de altura, en la dirección de las líneas de
nivel, encontrándose al frente una línea de alturas con espeso bosque, que forman
parte de la Sierra Brusca, una de las cuales, donde asienta el caserío llamado
casa o Torre de la Leandra, se halla frente a la desembocadura del camino o
barranco expresado.
- Después de esta posición el camino cambia
sensiblemente de dirección a la derecha; faldea un corto espacio las alturas
expresadas, y entra en otra llanura, por la que después de una hora de marcha
se liega a Villafranca del Cid.
- El orden de marcha de la división era el
siguiente: el escuadrón de Villaviciosa, que forma mi escolta, con el batallón
reserva núm. 10 y dos piezas de montaña, formaban la vanguardia, a las órdenes
del coronel D. Rosendo Moiño; seguían el cuartel general y el divisionario, las
otras cuatro piezas de montaña, el batallón reserva núm. 1.°, los dos del
primer regimiento de marina, el bagaje, un escuadrón de Sagunto, y después la
segunda brigada.
- Puesta en marcha la división a las nueve de la mañana,
llegó sin la menor novedad a la margen derecha del rio Monlleó, donde dispuse
hiciera alto, a fin de que se reconociesen las alturas que dominan la orilla
opuesta.
- La exploración verificada por medio de los
anteojos, y el primer aviso dado por las parejas de caballería enviadas a las
alturas, no acusaban la presencia del enemigo; pero la importancia de las
posiciones del frente y la dificultad de paso por vado del rio, y después la
subida a la desfilada del barranco, aconsejaban obrar con suma precaución y
cautela, por lo que antes de continuar la marcha creí necesario adoptar medidas
que librasen al grueso de la división de las consecuencias de un combate en las
malas condiciones en que pudiera tener lugar presentándose el enemigo
inopinadamente mientras la columna desfilaba con trabajo.
- Al efecto dispuse que los batallones de reserva 10.º
y 1.º pasasen a vanguardia, y tomando posición más allá del desfiladero,
protegiesen el paso de todas las fuerzas; pero, adelantándose a mi deseo y
excediéndose tal vez de él, el comandante de caballería D. Miguel Manglano, que
manda el escuadrón de Villaviciosa que me sirve de escolta, había ya sabido y
encontrado en la altura próxima a la Torre Leandra algunas fuerzas enemigas de
infantería, y en el llano alguna caballería, mientras que otros batallones salían
de Villafranca dirigiéndose a tomar posición.
- Aquel bizarro jefe, cayo valor y sagacidad no serán
nunca bastante encomiados, comprendiendo que las dificultades para la subida de
la infantería habían de retardar su arribo, y que si el enemigo se apoderaba de
la embocadura del barranco la llegada de las demás tropas exigiría un combate
sangriento, mandó echar pie a tierra a su escuadrón, y con el fuego de sus
tercerolas, parapetado detrás de una cerca, impidió el avance del enemigo y se
sostuvo en posición durante media hora.
- Llegados sucesivamente los batallones de reserva
citados con el brigadier Bayle, fueron tomando las posiciones que les designó
este oficial general.
- Componíanse las fuerzas enemigas de cuatro batallones
escogidos, y 200 caballos al mando de Dorregaray, Villalain, Cucala y Palacios,
y ocupaban una línea que, apoyando su izquierda en la Torre Leandra, se
extendía por todas las alturas que forman una estribación de la Sierra Brusca,
teniendo ésta por apoyo de su derecha.
- Sus guerrillas se habían colocado en las líneas
avanzadas de cercados de piedra, desde las cuales cruzaban sus fuegos sobre el
nacimiento del barranco, por donde desembocaban las tropas; y el cuartel
general carlista se situó en la altura cubierta de bosque que aparecía a la
izquierda de la mencionada torre.
- Las primeras disposiciones adoptadas por el brigadier
Bayle consistieron en hacer avanzar a medida que llegaban las compañías de la
reserva núm. 10 a las órdenes del bizarro coronel Moiño por la derecha,
mientras el mismo brigadier, con la núm. 1., lo verificaba por la izquierda,
reforzando con dos compañías del primero de dichos cuerpos al escuadrón del
comandante Manglano, que a caballo ya, y formado en ala para imponer a la
caballería enemiga, sostenía su posición en la extrema derecha de nuestra línea.
- El combate que se trabó al atacar las cercas de
piedra, que el enemigo defendía con empeño, dio lugar a incidentes varios, en
los que de una parle se veía la ventaja que el defensor halla en cualquier
obstáculo que le sirva de apoyo, y de la otra la tenacidad de nuestros
valientes soldados para vencer cuantas dificultades se les opongan.
- Muy superiores en número las fuerzas enemigas que
se hallaban a la sazón combatiendo a las nuestras, y protegidas aquéllas por la
posición, no sólo era difícil alcanzar ventajas sobre el enemigo, tomándole sus
posiciones, sino que hasta lo era también conservar las nuestras, y evitar que
fuesen envueltas por la izquierda, como lo intentaba, siendo éste el período
más crítico de la acción.
- En este momento llegué con mi cuartel general al
terreno en que tan encarnizada lucha se sostenía; y aunque mi sola presencia
hizo cesar toda vacilación, comprendí que era necesario un gran esfuerzo para
ocupar ¡as cercas y bosques, dar impulso al ataque y posesionarse de los puntos
que constituían la llave de la posición enemiga.
- En el acto hice colocar en batería una sección de
montaña, que, rompiendo el fuego sobre la posición central del enemigo, que era
la más importante, enardeció a nuestras soldados, dando lugar a que se formasen
las compañías del regimiento de marina a medida que llegaban; y comprendiéndolo
así el enemigo, dirigió un fuego vivísimo sobre este punto, que fue solamente contestado
por el de artillería sobre el monte citado; enviando asimismo una compañía de
marina contra el punto donde el fuego era más nutrido, la que, enardecida a mi
voz, entró en combate con el entusiasmo de aguerridos veteranos, sin embargo de
que en este momento recibían el bautismo de sangre.
- En uno de estos ataques tuvo ocasión de
distinguirse el coronel de ejército, comandante de estado mayor, D. José
Galvis, quien, rehaciendo una compañía que se retiraba agobiada por la
superioridad de fuerzas enemigas y falta de municiones, la condujo nuevamente
al combate con notable arrojo y acierto, cogiendo siete prisioneros, y ocupando
después con unos cuantos soldados la Torre Leandra, que tan importante papel
jugaba en la acción.
- El certero fuego de las dos piezas colocadas a mí
inmediación; el avance subsiguiente de un batallón del mismo cuerpo a las
órdenes del bravo teniente coronel Díaz Herrera y del resto de la batería; el
ataque por la derecha, que confié al general D. Pedro Estéban y realizó con la bizarría
y pericia que tanto le distinguen, y el movimiento por el mismo flanco del
escuadrón de Villaviciosa, dirigido por el coronel de estado mayor D. Inocencio
Junquera, dio lugar a un avance general sobre las últimas posiciones ocupadas
por el enemigo con la mayor parte de las fuerzas de la primera brigada, a cuya
cabeza y en primera línea se colocó el expresado general Esteban, pronunciándose
la facción en retirada y en desorden completo, unos hacia Mosqueruela con
Dorregaray, y otros a la Iglesuela con su jefe de estado mayor Oliver.
- Formada la segunda brigada y reconocido el campo,
continuó ésta la marcha a Villafranca, verificándolo la primera con el general
Estéban al mismo punto desde las últimas posiciones ocupadas, por no permitir
la hora seguir la persecución.
- Nuestras pérdidas en este rudo y glorioso combate
consisten en un jefe, dos capitanes y 13 individuos de tropa muertos; dos
jefes, seis oficiales y 73 individuos de tropa heridos, y dos oficiales y 14 de
tropa contusos.
- Las del enemigo consisten en 42 muertos, que
dejaron en el campo y fueron enterrados en Villafranca, y el titulado brigadier
Villalain, que llevaron consigo y lo fue en Mosqueruela, y un número de heridos
que estimo en unos 150, de los cuales muchos fueron recogidos por nuestros
camilleros y conducidos a Villafranca, y los demás se hallan en los pueblos
inmediatos.
- Los hechos distinguidos consignados están en el
anterior relato, faltando sólo recomendar a V. E. al coronel D. Rosendo Moiño,
que, siempre a la cabeza de su media brigada, fue herido en el pecho, sin que
por esto quisiera separarse del combate, donde continuó hasta, su terminación;
al comandante de la reserva núm. 10, D. Antonio Jiménez García, que, habiendo
recibido una herida al principio de la acción, continuó en su puesto hasta que,
herido nuevamente de más gravedad, fue retirado al hospital de sangre; los
tenientes de la reserva núm. 1 D. Manuel Romera y D. Agustín Ambel, que dieron
noble ejemplo de bizarría al frente de su tropa, y al soldado de la reserva
número 10 Agustin Bel, que en ocasión crítica se adelantó solo y puso fuera de
combate a tres enemigos.
- El jefe de estado mayor general de este ejército
desempeñó sus múltiples atenciones durante la acción con el valor e
inteligencia que tiene tan probados, y así mi cuartel general, del que fueron
heridos cinco caballos, como el divisionario y de brigada, han cumplido sus
deberes con notable bizarría y entusiasmo.
- Las tropas con esforzado ánimo, deseosas de medir
sus armas con el enemigo, me han dejado completamente satisfecho, a pesar de
que entre ellas se hallan el primer regimiento de marina y la batería del segundo
regimiento de montaña, que, aunque compuestos en su mayor parte de quintos,
hacen honor a los distinguidos cuerpos a que pertenecen.
- Acompaño
adjunta la relación de nuestros muertos y heridos, y un croquis del terreno en que
tuvo lugar la acción.
- Dios
guarde a V. E. muchos años.= Cuartel general en el campamento frente a
Cantavieja 3 de Julio de 1875.=Excmo. señor.= Joaquín Jovellar.= Excmo. señor
ministro de la Guerra.
ADDENDA, ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN EMILIO PRADES):
BIBLIOGRAFIA, WEBGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES:
ARCHIVO FOTO-IMAGEN:
Imágenes cedidas por J. E. Prades Bel.
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